No esperamos convencer al gobierno inglés del valor de nuestras razones, ni aún la conveniencia de todo genero que aconsejan la solución definitiva de este enervante e inacabable cuestion de las Malvinas. No hemos escrito, pues, para él, sino para los hombres de buena voluntad que tal vez sólo espera conocer las causas de la verdad y de la justicia para interesarse por ella.
La actitud de la Aregntina sólo puede merecer aprobación y estima. Después de haber expuesto su buen derecho, no pide que Inglaterra se adhiera espontáneamente y ordene inmediatamente a sus autoridades evacuar Puerto Stanley y las Malvinas. Espera apénas que el gobierno británico reconozca -como lo reconocería si tubiera ante sí naciones más poderosas- que, aún en la hipótesis que Inglaterra tuviera todos los derechos que se atribuye, no le corresponde fallar, y que el conflicto de las Malvinas no ha sido juzgado sin apelación por una ocupación a mano armada, justificada con alegatos inexactos o por lo menos discutidos por la parte adversa.
La República Argentina no pretende salir ganaciosa; pide que su litigio sea examinado por jueces y se niega a considerar como tales a los oficiales y funcionarios que le han impuesto la ley brutal del más fuerte. No es humillante someterse a la ley común que exige que nadie sea juez en su propia causa. El demérito y el descredito consistirá, más bien, en adherirse teóricamente a la doctrina de paz y justicia orbital, proclamada a la faz del mundo, para negarlo en la práctica.
La actitud de la República Argentina que no ha cesado de protestar por la usurpación, es buena y hay que sostenerla. Se aferra a su derecho y no quiere ceder. No cabe admitir que los efectos sean nulos por el hecho que el detentador conserve la posesión ilegítima y disfrute de ella sin ser perturbado. La resistencia obstinada al hecho cumplido no ha sido estéril. En principio ha proporcionado "un ejemplo" - en el doble sentido de la expresión - al enseñanza de la cátedra y el libro: es decir, es decir, incorporar al actual derecho de gentes, según lo prueba la lectuara de tratados y repertorios especiales, esta noción, escencial en la especie que: LA CUESTIÓN DE LAS MALVINAS ES CUESTIÓN PENDIENTE.
Proximo: Capítulo XIIII y Video final : “La verdad sobre Malvinas. La historia de 1833 ”.
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