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Capítulo XI - Protesta argentina ante Inglaterra

En Buenos Aires la expulsión de la Argentina en las Malvinas por Inglaterra causó una emoción profunda y duradera.
Nota: diríamos que hoy continúa y es más evidente el ultraje inglés.

Documental De History Channel - Parte 4

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El mismo día del arribo de la Sarandí el 15 de enero de 1833, el ministro Maza, protestó la escandalosa usurpación al encargado de negocios británico, quien en conciencia, afirmó ignorar los hechos pero se declaró dispuesto a llevar el asunto al conocimiento de su gobierno.
Pronto, una circular fechada el 23 de enero comunicaba a las “repúblicas americanas”, el atentado cometido por Inglaterra. La nota fue acogida con un vasto silencio y el Annual Register de 1833 , burlándose, felicitaba a Estados Unidos de Norteamérica por permanecer sordos a las quejas del débil, después de haberse puesto de parte del más fuerte—sin perjuicio de la tira de papel que era la doctrina Monroe...
Algunos días después el Ministro Dr. Maza depositaba una protesta formal en manos de dicho Encargado de Negocios –Phillip Gore—y redactaba enseguida las instrucciones al Ministro plenipotenciario en Londres, don Manuel Moreno, encargado de presentar las reclamaciones del gobierno de la Argentina ante el Gran Bretaña. En Londres iba a entablarse el asunto y tropezar, luego de un simulacro de discusión, con un rechazo cortés y obstinado.
La protesta fundada en una nutrida exposición, realmente eficaz en diversos aspectos, fue depositada el 17 de junio de 1833 en la Foreing Office, en manos del Subsecretario de Estado, quien la remitió a lord Palmerston. La respuesta de este, fechada el 8 de enero de 1834, se desentendía en absoluto de los orígenes históricos de la cuestión.
Después de recordar la protesta de Mr, Parish, que “explicaba y justificaba” el procedimiento de la Clío, la nota inglesa se cierra en la tesis de que “cuando la discusión de 1771, se trató siempre de las islas Malvinas in globo y que, por otra parte, jamás existió una promesa formal de abandono”. La primera preposición como ha sido demostrado es absolutamente falsa; en cuanto a la segunda, si no es materialmente refutable (al menos con los medios que disponemos aquí) puede serlo moralmente , sise admite ese passe-partout político que la antigua diplomacia usó demasiado para que pueda negarse: la duplicidad.
Moreno volvió a la carga el 29 de diciembre de 1834, con una nueva nota al duque de Wellington, pero era evidente que el representante argentino hablaría a oídos sordos.
Una tercera nota del 18 de diciembre de 1844 solo consiguió un aviso de recibo de lord Aberdeen. Una cuarta del 18 de diciembre de 1842, tuvo mejor éxito: mereció de parte del Lord Secretario una breve refutación:
“El gobierno británico no puede reconocer a las Provincias Unidas el derecho de alterare un acuerdo concluido, cuarenta años antes de la emancipación de éstas, entre Gran Bretaña y España.
En lo concerniente a su derecho de soberanía sobre las islas Malvinas o Falkland, la Gran Bretaña considera este arreglo como definitivo...”

 





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