El 28 de diciembre (Día de los Santos Inocentes)de 1831 llegada a Soledad la corbeta Lexington, cuyo comandante Duncan bajó provisto de fuerzas y destruyó el armamento, saqueó habitaciones y cazó ganado salvaje.
Nota: el ataque pirático se llevó a cabo a sabiendas que no existían fuerzas militares en las islas.
Después de arrestar a casi todos los colonos, Duncan mantuvo prisioneros a seis argentinos y al comerciante inglés Brisbane, a quien – según unánimes declaraciones — engrilló y llevó a Montevideo.
Casi dos años más tarde el capitán Fitzroy, cuyo testimonio no es sospechoso,, encontró todavía rastros flagrantes del pillaje.
Duncan dirigió una nota al Ministro de Negocios Extranjeros de Buenos Aires: “Debo decirle a Ud. que entregaré o pondré en libertad a los prisioneros existentes a borde de la Lexington, dando al gobierno de Buenos Aires una seguridad de que han obrado bajo su autoridad”.

Aun no había concluido todo. Después de Duncan, que fue a calmarse en su tierra, y del cónsul Slacum, a quien el Ministro García debió retirar el exequatur (14 de febrero de 1832), entra en escena el Encargado de Negocios Francis Baylies, que ocupa el puesto vacante. Apenas presentadas sus credenciales, abrió el fuego con una nota en la que decía tener órdenes “para llamar la atención de este gobierno a ciertos procedimiento de son Luis Vernet, quien pretende, a virtud de un decreto de este gobierno, de facha 10 de junio de 1829, ser “gobernador civi9l y militar de las Islas Malvinas, etc”. Habiéndose permitido e Ministro Maza al acusar recibo de esta nota, expresar cierta sorpresa por semejantes modales diplomáticos, Baylies volvió a la carga al día siguiente y poso al Ministro en trance de declarar en el más breve plazo si el gobierno de Buenos Aires persistía en atribuirse derechos sobre las islas Malvinas cuando el de los Estados Unidos los había denegado. Ante el silencio de Maza, Bailies se resignó a elaborar una larga y mediocre memoria histórico-jurídica que constituía una intromisión indiscreta y malévola en un asunto que solo competía a Gran Bretaña y Buenos Aires.
Reclamación Diplomática a Washington
Sin perder la calma, pero resuelto esta vez a llevar las cosas hasta el fin, el ministro Maza comenzó el 8 de Agosto por apartar al intermediario y plantear la cuestión ante el Ministro de Estado de Washington, en una exposición completa y firme de los derechos y agravios argentinos. Hecho lo cual se volvió contra quien desde hacía dos meses no retrocedía ante cualquier falsa afirmación para apoyar su mala causa y desacreditar al Gobierno. Rehusando admitir a ese intruso en una discusión sobre las Malvinas, que estaba por sobre él.
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