Documental De History Channel - Parte 3
La investidura del comandante Vernet no tuvo la virtud de cortar de raíz el merodeo marítimo y terrestre. Ordenes y amenazas no impedían que los barcos pesqueros afluyeran a las costas de las pequeñas y grandes Malvinas. Vernet se decidió a perseguirlos. Con algunos días de intervalo (agosto de 1831) capturó tres embarcaciones norteamericanas, se trataba de las goletas Breakwater, al mando de Daniel Carew, la Harriet comandada por Gilberto Davison y la Superior al mando de Esteban Cengar. Todos acataban la palabra, decían que su objeto era ir lejos, pero todos violaron los prescripto.
Habiendo conseguido la goleta Breakwater escapar y ganar su fondeado (Stonington, Connecticut), Vernet tenía que resolver la suerte de las otras dos; se vio entonces el inconveniente de su doble oficio. Bajo el funcionario despertó el comerciante y despojándose de su uniforme entró en arreglos con los capitales de los barcos capturados.
Según cierto contrato incluido en el proceso, entre los capitanes Dañinos y Contar por una parte y Luis Veinte , Director de la colonia de Soledad, por la otra, se había convenido que la Harriet, provista de los papeles de la Superior, se dirigiría a Buenos Aires para comparecer ante el Tribunal de Presas, mientras la segunda iría a pescar focas en el sur, a medias con Vernet.
La Harriet partió de Soledad hacia Buenos Aires en noviembre de 1831, llevando abordo a D.Luis Vernet y su familia. En cuanto arribó fue remitida al Capitán del Puerto para la instrucción del proceso, mientras Davison se quejaba, exponiendo los hechos a su modo, ante el cónsul americano George W. Slacum, quien el 21 de noviembre arremetió con una intimación al Gobierno para que declarara si mantenía la presa, y ante la respuesta afirmativa del ministro Anchorena, pronunció al día siguiente la sentencia –consular—que denegada al gobierno argentino toda jurisdicción sobre las Islas Malvinas, Tierra del Fuego y sus dependencias, y por consiguiente, toda autoridad para restringuir en lo mínimo los derechos de pesca y otros, de los libres ciudadanos de los Estados Unidos.
El 30 de noviembre arribaba la corbeta Lexington, desprendida de la escuadra norteamericana estacionada en Brasil, y tras los saludos, el comandante Silas Duncan comunicaba al gobierno argentino su intención de pasar a las Malvinas “para protección de los ciudadanos y del comercio de los Estados Unidos”. Días después el propio Duncan dirigía al Gobierno la orden de entregar “al nombrado Luis Vernet culpable de piratería y robo, al gobierno de los Estados Unidos, para ser juzgado...”.
Era una simple provocación, tan despreciable en el fondo como grosera en la forma, y el héroe de pacotilla debió contentarse con embarcar, en reemplazo de Vernet al patrón Davison, que sustraía a los jueces de Buenos Aires para hacerlo servir de espía en Puerto Soledad.
En el Capítulo IX podrán leer “Saqueo de Soledad” y “Reclamación Diplomática a Washington”.
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