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Hormigas y cenizas

Erase al inicio de Junio de 2011 y se encuentran una hormiga con una ceniza volcánica. Primero hay una mirada de indiferencia, después la hormiguita le pregunta: Tu eres la ceniza del volcán Puyehue? La ceniza que viene desde las alturas a caballo de los vientos que soplan del Pacífico, mira con cierto desprecio a ese animalito que parece arrastrarse sobre el suelo patagónico. La respuesta es muda.
La hormiguita no se amilana y le dice: Dime, eres muda? Ahí reacciona la ceniza y le responde: vengo allende la gran cordillera y me convierto en una arenilla intrusa y pegajosa. Sí, nací de un grito gigantesco del Puyehue, con bocanadas de fuego que se elevaban hasta las nubes y al caer por la gravedad me convertí en ceniza. Con asombro a la hormiga le sale el interrogante: porque bajaron, si se hubieran confundido con las nubes no habrían causado tantos desastres.

Ceniza - Eramos millones de millones no habían nubes para resguardarnos. La hormiga con ironía: se dice que las nubes soplaron con fuerza para que cayeran a la tierra. Es que no las quieren arriba porque ennegrecerían la luz solar. La ceniza de gris se viste de rojo: habrás visto nuestro poder destructivo: no hay más flores, no hay ovejas, no hay más pajaritos, no hay más pinos. Entonces, se anima la hormiga: ustedes son el diablo! Nosotras somos los ángeles que desde hace siglos construimos para una vida humana más linda. También como ustedes somos millones, con la pequeña diferencia que creamos vida, mientras ustedes destruyen todo en su paso mortal. Dime, pregunta la ceniza, recuerdas allá por 1991 nuestras amigas del volcán Hudson? A los cinco años aquello que era un páramo se convirtió en vergel. Los Antiguas pasó a ser un atractivo turístico.
La hormiguita se envalentona: Linda siembra llegan atacan a mujeres y niños, hay enfermedades pulmonares y los jardines quedan desnudos de colores, se cuelan sin permiso en las viviendas, estropean todo, causan un dolor tremendo, angustioso, no hay luz, no hay agua, ustedes reinan en la desolación. No me vengas que va a pasar en un quinquenio, nosotros tenemos una vida corta y no lo veremos. Yo te hablo de hoy. Acaso no se emocionan al ver llorar a los niños, que no pueden jugar a la intemperie? Las escuelas están vacías, ayer sonreían y había un bullicio que era una música para los oídos de los mortales, hoy un silencio sepulcral. La ceniza convertida en arena volcánica comienza a rodar y el silencio tiene la última palabra.También sabe hablar.

Y los emblemas turísticos de Bariloche y Villa la Angostura durante medio año se quedaron desnudos de turistas y engordaron sin piedad de cenizas. Sí, el diablo metió la cola.

Angelito Cojuelo

 





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