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Principio eticos de la educación

Carlos H. Lenzi

Cada educando tiene un derecho natural e inalienable que respalda nuestra Constitución cuando denomina “derecho de aprender”, que propone una educación integral. Allí encontramos la igualdad educativa, pues sino desembocamos en una grave injusticia social.
No solo buscamos  el bienestar de las niñez y la juventud, sino su propio perfeccionamiento, que es el valor que enriquece su vida futura. Es la fuerza plena que garantiza un gobierno democrático.

La gratuidad de la educación sistémica  es un indudable progreso, que necesita un esfuerzo del Estado y la sociedad, que se sustenta en inexcusable deberes de solidaridad social.
Al ser el hombre (varón y mujer) no solo objeto sino ante todo sujeto de su propia educación, el sistema educativo debe admitir que tiene derecho al ejercicio de distintas opciones, en razón de su inalienable libertad. Allí encontramos la dualidad de la estatal y la privada. El apoyo a las privadas es un deber de justicia distributiva.

El “derecho de enseñar” y aquí el maestro o el profesor nunca pierde su validez moral que obliga en conciencia. Pese a sus flaquezas, la naturaleza humana tiende a la perfección y a contribuir al bien común de la sociedad. Tienen un deber de lealtad y justicia con sus alumnos, sus padres y la sociedad. Ello pone a prueba la autenticidad de la vocación docente. Educa con su palabra y su vida. Logra dejar su huella en el corazón de sus alumnos, que lo recordarán en el mañana.

No hay sistema educativo que pueda prescindir del esfuerzo personal del alumno. primer agente de su propia educación. En virtud de la patria potestad tienen el derecho de ejercer, en nombre de sus niños, el tipo de educación que se merecen. Tienen derecho a ser considerados miembros de la comunidad educativa. La escuela y la familia se convierten en instituciones paralelas.  
Debemos preocuparnos por la marginalidad educativa, resabios del analfabetismo y la deserción escolar, tanto en la escuela primaria como en la secundaria.                Es grave el problema de la niñez abandonada, que carece de escuela como de hogar. Es un compromiso solidario de toda la comunidad nacional. Hoy la sociedad requiere que se de impulso a los estudios superiores, factor del desarrollo sustentable del país.
Un tema de trascendencia es la capacitación, el perfeccionamiento y la jerarquización de los docentes, condición  para el mejor éxito del sistema.
Otro factor es la mayor autonomía pedagógica para estimular la creatividad de los docentes y alumnos, que implica también más responsabilidad. La sociedad no puede permanecer ajena a su participación con el aporte de ideas constructivas.
La centralización excesiva es un mal que conduce a la masificación y despersonaliza las relaciones humanas.

Creemos en los desafíos de la civilización a la ética, que es un principio de la solidaridad, pues debemos vivir para compartir, para pensar juntos, con la firme idea de gestar un sistema educativo que sea trascendente para nuestra calidad de vida, como proteger el medio ambiente como forma del desarrollo sostenible.
Con la ética educativa asumimos con felicidad nuestra responsabilidad social.

(*)  Presidente Vitalicio Fundación Patagonia.org.ar.

 

 





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